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AFIDT: Bailar es la poesía de los pies.

Escribe Wilder Acosta

El poeta norteamericano Edwin Denby decía: “Usted no tiene que saber acerca del ballet para disfrutarlo, todo lo que tiene que hacer es mirarlo”. Y basta mirar un poco los pasos elegantes de un bailarín para sentirse fuera de este mundo, más alto del resto del mundo. ¿Y cuándo los trujillanos volaron lejos de sus pies? El seis, siete y ocho de octubre. Durante tres días el cálido suelo trujillano hizo de escenario para la danza clásica. El I Festival Internacional de Ballet fue, para muchos, un espectáculo de primer mundo. La irlandesa Ninette de Vaolis sabía claramente que uno nace, crece y muere, pero ante todo estaba segura de que el ballet clásico no moriría jamás. Al parecer tuvo razón. Los ojos grises de Trujillo fueron testigos.

Deberíamos considerar perdidos los días en que no hemos bailado al menos una vez, manifestaba Friedrich Nietzsche. Los bailarines no tienen días perdidos. Ni siquiera noches. Son los únicos que sueñan con los pies y tienen las pesadillas al sentarse. Prueba de ello es que los 64 artistas provenientes de 9 países arribaron al Perú con una trayectoria respetable y afamada. “Una de las máximas figuras y referentes de la danza en el país (Argentina), galardonado con múltiples distinciones y premios nacionales e internacionales”, cita La Nación sobre Maximiliano Guerra. Desde 2015 es Director Artístico del Ballet Estable del Teatro Colón, fundado en 1925.

Dios, úneme con una buena bailarina, rogaba Shakespeare. Te sugiero a la quiteña Lorena Pastor, William. Ella es bailarina, coreógrafa y maestra de ballet en DANZEMSAMBLE COMPAÑÍA. Hace un tiempo la revista digital STATUSUIO le consultó: ¿Cuándo te iniciaste como bailarina? A lo que ella respondió: “Desde niña siempre quise bailar. Todavía recuerdo, vívidamente, la primera vez que entré a una clase de ballet. Desde aquella clase —con una maestra rumana— empecé a descubrir que mi cuerpo es el instrumento a través de cual expreso mis sentimientos. También entendí que cada cuerpo es diferente y valioso”. Su trabajo comprueba que la danza es la lengua oculta del alma.

No solo Lorena Pastor, también a Jamey Leveret, directora de DRAPER CENTER YOUTH ENSEMBLE. Leveret enseña a casi 200 estudiantes junto con el peruano Fidel Orrillo, miembro de la facultad educativa del Draper Center. Anteriormente él bailó en el Ballet del Teatro Municipal, Ballet del INC y el Ballet Nacional del Perú. Si de algo es consciente Jamey es que muchos graduados del Draper Center se han unido a famosas compañías profesionales, entre ellas New York City Ballet, American Ballet, Kansas City Ballet, entre otros. Hay atajos para la felicidad, y el baile, para algunas personas, es uno de ellos.

La propuesta de buenas bailarinas es amplia. Lili Zeni, directora de TERPSÍCORE. La revista Caretas dice de ella: “profesional de la danza y amante de la naturaleza. Su medio de transporte es la bicicleta, es vegetariana por decisión propia y más de una centena de animales habita su casa. Entre aves, tortugas, perros y gatos hay un cocatil que le lanza piropeadores silbidos cada vez que la ve pasar. Ella quiere que le regalen otro”. Para la misma revista Zeni manifestó que jamás ejercería una profesión que tenga relación con ver solo papeles. Ella desea que en un diario el titular algún día sea: “Todas las municipalidades tendrán su propio teatro”.

Tocar, moverse, inspirar. Ese es el verdadero regalo de la danza, decía Aubrey Lynch. Y ello perfectamente lo sabe la coreógrafa Fany Rodríguez, directora de DACTILARES. En la actualidad tiene en su repertorio un total de más de 50 trabajos coreográficos entre los que destacan ‘Entre Valquirias’, pieza creada para el Ballet Nacional del Perú en el año 2011, ‘El Cuerpo que Habito’ estrenada en el año 2012, ‘Cuerpos Vacíos’ estrenado en Ceuta Á África en el 2013, ‘Recopilación’, ‘Transparentes’, ‘PreDestino’ y ‘Mitades Exactas’ pieza estrenada en Lima el 2015. Además es bailarina del Ballet Nacional. Dactilares, siempre deja huella por medio de la danza.

La lista de buenas bailarinas y buenos bailarines lo integran Vera Stansty, directora del Ballet de San Marcos; Jorge Dongo, director de Compañía Jorge Dongo; Renzo Valenzuela, director de la agrupación Gato Azul; Caterina Peláez, directora de la Compañía de Ballet de Trujillo del Ministerio de Cultura; Zury Guzmán, directora del Ballet Municipal de Trujillo; Víctor Meza, director del grupo independiente Danza Contemporánea de Trujillo; Irina Flores de El Salvador; Luis Carrasco de Chile; Mathyas Medina de Argentina, codirector de la compañía independiente Novus Corpus; Orlando López de Nicaragua; Irene Meza y Patrica Cano de Lima y Gonzalo Angulo de Trujillo. Todos ellos cuando bailan, no sudan; brillan.

Pausa. No solo hubo ajetreo de piececillos y tutús al compás del tun tun sino también música, aquella que compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu. El dúo conformado por Santiago Mora (violín) y Mauricio Maldonado (teclado) surgió en el año 2010 para difundir música clásica y creaciones nacionales en los distintos escenarios del país. Es claro que el que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla. A cuántos les habrá pasado.

Los 64 bailarines, mientras estaban en la ciudad de la Eterna Primavera, visitaron las hermosas Huacas del Sol y la Luna, y atestiguaron un clima agradable y las miradas de admiración de los cientos de trujillanos que estuvieron agradecidos y satisfechos con el I Festival Internacional de Ballet. Ellos demostraron que es posible bailar en cualquier lugar, incluso solo en su corazón.

Moraleja: El ballet no es fácil, y si lo fuera yo lo llamaría futbol, como reza un proverbio anónimo.




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