Revista | Open Trujillo

CA – CHI – VA – CHE

Por: Jesús Escamilo.

Sábado 7:45 p.m.

Al llegar al sitio indicado, y mientras Trujillo comienza a recibir los primeros estragos del cambio de estación, los cachivacheros (esto no quiere implicar ningún insulto o algo que se le parezca) ya no están.

En la plazuela El Recreo, sitio asignado para la titulada “Feria Cachivache” sólo se puede observar un toldo vacío, algunos niños jugando, a un hombre de seguro discutiendo consigo mismo al abrir su billetera; y a la misma plazuela que sirve como zona de confort para vendedores ambulantes, transeúntes, y ancianos que se acomodan en las bancas, ya sea, para dialogar entre ellos o recordar que la vida es el tímido juego que se va acabado con los años. Así mismo finalizó hoy, a una hora que no se podrá saber nunca, la feria.

Porque de preguntarles mañana a cada participante a qué hora se fueron, todos tendrán una hora distinta, inclusive hasta los que se fueron juntos.

A lo largo de la existencia los hombres siempre hemos escuchado dentro de nuestras familias la palabra: Cachivache. Si se optaría por una corta pregunta resolviendo su significado, sabremos que se habla de un instrumento, objeto o utensilio (Cosa, para ser más claros. Además, así lo conocemos en las casas – Tráeme eso – decían) del cual ya perdió su valor original, y que es fácilmente desechable.

Domingo 11: 30 a.m. – 2:45 p.m.

De ser admisible, una ciudad si es vista de forma panorámica se reconstruye por las mañanas. En TRUJILLO, caminar un domingo por la mañana puede significar, alistarse para ir al mercado a comprar los víveres para la semana, salir a buscar algo que no se tuvo la oportunidad de ir a buscar dentro de la semana, y tal vez ir otra vez al trabajo o transitar por el centro de la ciudad. Y así conforme cada persona recurre a su propio domingo, hoy (ayer también) un grupo de artistas se alistan para recibir a todo el que quier pasar y dar una mirada a los objetos que están a disposición.

Llegar a “La Feria Cachivache” podría pasar por un acto de convivencia, interna y continua. Es como si regresáramos a casa, y viésemos convertido el escenario donde vivimos en ocho mesas, y dos percheros, en donde se exhiben un sinfín de manualidades. Al fin, si nuestro propio cuarto con regularidad almacena cosas que ni siquiera sabemos porque están ahí, deberíamos declararnos: cachivacheros. No obstante, el mismo discurso se impregna dentro de la feria, pero con la diferencia que las personas vendiendo las distintas manualidades saben que lo ofrecido es el producto artístico hecho por ellos.

Richard Suárez, con 45 años y Rosa Zumarán León de 39 años, cuentan que si bien trabajan juntos, y son novios, cada uno tiene una forma distinta de abordar el arte. Ambos estudiantes de serigrafía y diseñadores plasman sus creaciones, uno en polos y otro en stickers. Al momento de preguntar el precio, y ver el rostro de César Vallejo o Marilyn Monroe, o algún otro rostro o mensaje, uno puede ver que el precio es de s/ 1.50 o s/ 2.00 nuevos soles. Más barato, imposible. Rosa dice con entusiasmo que el simple hecho de tener un toldo, ya es un apoyo, y seguirán desde algunos locales en donde están, haciendo todo lo posible por difundir lo que hacen.

No en vano cuando termina de conversar, una mirada cómplice con su novio permite saber que la lucha será de ambos. Él, serigrafista, y artista plástico deja en claro todo, basándose en las diferencias que puede existir entre lo académico y lo práctico “El creador es un artista. Si te etiquetan porque estudiaste es algo muy propio de cada persona. A veces piensan que los autodidactas, tienen menos valor que un artista. Sin embargo, todo pasa por la práctica. Se deben romper los esquemas” sentencia.

Conforme avanza el tiempo, algunas personas se acercan, ven los polos y bividís, preguntan precios y Richard parece que quisiera seguir conversando. Es cierto, alguien viviendo el arte de esa forma, siempre tendrá que hablar. Lo último que comenta es que Trujillo parece estar despertando, y ferias como la de hoy determinan el curso de lo cultural en la ciudad. Cada uno aportando desde donde puede.

Cerca de ellos están Sergio Molina, ilustrador, diseñador y artista, quien ha creado un personaje llamado Pirulo, una especie de oso color amarillo y que usa una corona. Dentro de lo que hace, también hay bolsos a s/10.00 nuevos soles. La otra artista, es una fotógrafa, de nombre Diana Benítes Bernuy, mientras almuerza, uno observa sus fotografías, se da cuenta que también se han convertido en stickers pequeños y medianos. Otra peculiaridad son las agendas hechas a mano, costo s/10.00 nuevos soles, y que en la solapa lleva fotos en vez de un diseño al que siempre estamos acostumbrados.

Al otro extremo, pasando entre la mesa de Cinekinesis – Cine Club UNT, y otras mesas de la feria, está Oscar Ramírez. Los libros son lo suyo. Una mesa repleta de libros: poesía, novela, ensayos, cuentos, todo lo que un lector asiduo y un curioso podría querer. Dos paletas entre los libros señalan “Clásicos juveniles” s/ 5.00 nuevos soles y “Variados títulos” s/10.00 nuevos soles. Oscar Ramírez, director de Ediciones Orem, al hablar señala que la recepción del público ante los libros es más fructífera cuando se le acerca la lectura desde temprana edad, sin embargo, no es excusa para no hacer nada “Se debe acercar el arte a la gente. Si se hacen eventos a puertas cerradas, solo irán quienes conocen, tus amigos o conocidos. Uno si trabaja en beneficio de la cultura debe alejarse de su confort, y salir a las calles. Un buen ejemplo es la feria en donde estamos”. Incluso sus palabras al referirse del apoyo que tiene son similares a las declaraciones del resto de participantes, porque si uno está en la feria es innegable no ver el color azul del toldo “Toda ayuda es bien recibida. Un simple toldo, ayuda y mucho. Sino imagínate a nosotros aquí cada vez que el sol desea salir”

Quienes fueron entrevistados hoy, esos artistas anónimos para gran parte de la colectividad trujillana. Abren las persianas de la cotidianidad y dijeron que es muy probable que el próximo mes vuelva Cachivache. Sería una ocasión para volver otra vez.

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NOTA ANTERIOR: DESDE EL VIENTRE.

Desde el vientre.




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