Revista | Open Trujillo

CANTADA Y FUGA

Por:Luciana Hopkins

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Fotos:tripadvisor.com / Gerry Broome

Cuando llegamos aquella noche a “The Round Up”, no teníamos idea que los baños no tenían puertas ni que los cowboys más “churros” de Dallas se encontraban allí, en tus narices, coqueteando con otros mucho más adorables. Al entrar ni nos habíamos percatado que la bandera con los colores del arco iris se agitaba orgullosamente en la marquesina de la entrada. Encontramos el lugar “Googoleando” por karaokes en el centro de Dallas y éste fue el primero en la lista. Era nuestra primera vez y prometía ser una experiencia inolvidable.

El famoso club estaba abarrotado. Habían hombres a montones y mujeres que sin duda eran libres de decidir sobre su cuerpo y su género y de amar a quienes les diera la gana. Se me ha cruzado un chico guapísimo en uniforme de marinero; lo sigo con la mirada. Se ha sentado a tomar su trago mientras mira con atención el escenario donde uno de los artistas le dedica totalmente desinhibido: “Give me one reason”, de Tracy Champan. A Milly, mi amiga, se le cae la saliva de ver tanta belleza y desperdicio (en aquel entonces era soltera y ya hubiera querido que uno de estos guapetones la llevase al altar). A mi novio por otro lado, se le abren los ojos y parece decirnos con la mirada que ¡nos vayamos!, pero como somos débiles mortales inclinados a la concupiscencia y hay buena cerveza, tragos y comida, nos quedamos. La curiosidad pesó más que nuestra moralidad. El bar tiene gran fama y esta localizado en el prominente barrio de Cedar Springs, epicentro Gay y lesbiano de Dallas.

El ambiente ya me estaba empujando a subir al escenario y mostrar también mi talento. Sin duda era la primera vez que entraba a un bar gay, sin identificarme necesariamente con ninguna letra del LBGTQ. No sabía quiénes eran, no practicaba sus mismas tendencias ni costumbres, ni pecados (yo tenia los míos); pero tampoco era mejor ni peor que ninguno de los presentes. Todos éramos personas creadas en la imagen de un solo Dios. Eso lo tenia claro. Sin pensarlo tres veces hice mi pedido. Mi canción: “I Will always love you” de Whitney Houston.

gay

Por suerte tenía puestos unos lindos zapatos con plataforma, de lo contrario no hubiera alcanzado a cantar en el micrófono. No lo hice público pero de más esta decir que dediqué esta canción a mi pareja. Como siempre me pasa, me perdí las primeras lineas de la estrofa pero no me amilané y continué con firmeza siguiendo el resaltar de la letra. Habían murmullos y veía todo a contraluz. De pronto, sólo mi voz resonaba en el antro y podía sentir los ojos del público centrados en mi pequeña figura. Los chicos y chicas emocionados gritaban y aplaudían mis notas agudas las cuales, gracias al previo calentamiento con un shot de Tequila, habían salido potentes y melodiosas. Exito total. Bajé contenta del escenario chocando las manos con todos pero con ganas locas de ir al baño.

Fue en ese momento cuando Milly y yo nos dimos con la sorpresa que ninguno de los baños tenia puerta. ¿Estarán en renovación?. Nos preguntamos. ¿Se las habrían robado?. Nos reímos. Me hizo recordar a algunos de los baños públicos en mi Trujillo (claro que si esos no tienen puertas es debido a sus paupérrimas condiciones). ¿Cómo se supone que podríamos hacer pis si corríamos el riesgo que nos vieran?. Sin embargo las demás señoritas entraban orgullosas bajándose los calzones con desparpajo. Nosotras en cambio, tuvimos que turnarnos y hacernos cortina para que nadie nos viera ni sorprendiera en el acto.

Sentí miedo. Sentí angustia, sentí que nunca debí haberme quedado en ese bar. El hecho de verme expuesta me avergonzó en gran manera. Las puertas omisas no son ninguna novedad; en un bar gay no existe secreta intimidad. La política de “No puertas” en aquel entonces era sólo el comienzo. Hoy desde que por ley no existen más diferencias de sexo en los servicios higiénicos pueden imaginarse la escena.

Salimos apuradas a encontramos con mi novio y no perdimos tiempo en contarle sobre nuestro nuevo descubrimiento. Juntos, cogidos de las manos marchamos derecho a la SALIDA. Afuera la bandera de colores no deja de flamear y la gente “artsy” se envuelve y desenvuelve en la azul y estrellada noche saltando por las calles y flirteando de bar and bar.

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NOTA ANTERIOR: CARNAVAL DE CONACHE.

CARNAVAL DE CONACHE




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