El Cenáculo del Sión de Cristo.Open Trujillo | Open Trujillo

El Cenáculo del Sión de Cristo.

Fuente: Foros de la virgen

El Cenáculo es el lugar donde se realizó el lavatorio de pies de Jesús a sus discípulos, la última cena y la venida del Espíritu santo cuando los Apóstoles están reunidos con María luego de la muerte de Jesucristo.

La sala de la última cena y descendimiento del Espíritu Santo ha pasado por varias manos, construcciones y reconstrucciones, y hoy el edificio es propiedad del gobierno israelí, que usa el piso superior como atractivo turístico para los cristianos, pero no deja celebrar la liturgia allí.

El lugar o casa de oración comienza a tener importancia después de la Ascensión (Hch 2,1). Desde el año 58, será la primera sede episcopal de Jerusalén, regida por Santiago, el hermano del Señor, al frente de los judeocristianos. Afortunadamente, ni las legiones de Tito ni las de Adriano se percataron de aquel rincón venerado del extremo suroeste, que siguió como lugar de cita de la primitiva comunidad. Lo alcanzaron a ver testigos y peregrinos anteriores y posteriores a la gran basílica del siglo IV.

La prohibición de entrar en Sión nombre del monte donde se ubica el Cenáculo siguió en pie en los siglos siguientes, si bien consta de visitas aisladas, siempre por dinero. En el siglo XIX, se suavizó la situación y se toleró la entrada, pero nunca la celebración de misas. Para justificar la postura, añadieron el mihrab (1929) y ricas alfombras, como símbolos de mezquita oficial, y se instaló una verja (hoy retirada) para señalar el límite de la tolerancia. En 1936, los franciscanos fundaron al lado un nuevo convento destinado a las celebraciones de los peregrinos. Está precisamente en la “casa del horno”, pared por medio del Cenáculo auténtico. En 1948, tras la división de la ciudad, el Cenáculo caía en la parte nueva o israelí. La sala del Cenotafio se convirtió en sinagoga y el resto de los bajos en monumento nacional para conmemorar el “holocausto” de judíos en Europa.

Como consecuencia de la guerra de 1967, las familias musulmanas que residían en el Cenáculo abandonaron el local, que pasó a protección del ministerio de Cultos de Israel.

Dicen los Hechos de los Apóstoles (12:12) que éstos de reunían con frecuencia en el Cenáculo, que era propiedad de la familia de San Marcos.

La familia de San Marcos evangelista era rica. Tenía un molino de aceite en Getsemaní, donde fue la Oración del Huerto de Jesús. También tenían una casa en la capital, en Jerusalén; y allí celebró Cristo la Última Cena: lo que hoy llamamos el Cenáculo.

Marcos Evangelista se cree tradicionalmente que fue el intérprete del apóstol Pedro, quien se dedicó a escribir el Evangelio de Marcos sobre la base de las predicaciones de San Pedro.

Fundó la Iglesia de África y se convirtió en obispo de Alejandría. Su fiesta es el 25 de abril y su símbolo es el león alado.

Pero se cree que fue también un importante protagonista de la Última Cena, la del Jueves Santo. Porque aunque no era uno de los apóstoles, su familia era la dueña del Cenáculo donde se realizó. Marcos servía el agua en la cena. Y luego, el Cáliz de la última cena, en la que Jesús dio a beber a sus discípulos, fue llevado por Marcos a Roma para que san Pedro celebrara las misas.

El Cenáculo, que mide 15,5 metros de longitud y 9,5 de anchura, ha sido mezquita durante siglos, pues los musulmanes tenían especial interés en convertir en mezquitas los principales lugares cristianos.

Como es lógico la familia de San Marcos le puso al Señor para la cena la mejor vajilla que tenía. En aquel tiempo las copas de más valor no eran las de oro y plata, sino las de piedras preciosas. En las épocas griega y romana era de uso frecuente, en mesas lujosas, los vasos de piedras ricas. Una de estas piezas sería el caliz que utilizó Jesús para convertir el vino en sangre lo que conocemos como el santo grial, la sangre real de Cristo.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *