Revista | Open Trujillo

EL DON DE SERVIR UN BUEN CAFÉ

Por: Jesús Escamilo.

Mixturas es una café – bar. Está empotrado en medio del centro histórico de la ciudad desde hace siete años. Con más precisión desde mayo del 2017, e inicialmente su nombre era “Estación” haciendo una especie de referencia a la estación eléctrica que está al frente. La dirección del recinto es Jirón Orbegoso 319, sin embargo, sus largos dominios parecen haber sabido entender y silenciar el ruido de una ciudad donde el café no es el rey ni el señor de las mañanas trujillanas.

María Elena Rivas es la dueña de Mixturas, terminó sus estudios de arte y pintura en Bellas Artes, y al momento de hablar con ella, es improbable no sentirse acariciado por la entonación de sus palabras. No solo habla y observa. Sus ojos parecen crecer cuando ceñidamente pacta con el pasado, y ve fechas o lugares que merecen ser contados. Un acto de reminiscencia cálido, sin fingimiento o exageración. Ella es la cafetería, y en otra gran parte la cafetería es María Elena. Para entonces el nombre “Mixturas” parece otorgarse un significado entre dueña y café – bar, no obstante, no es así.

Ella es con encanto su propio coctel, pasando desde un amor al impresionismo de Van Gogh, las trovas de Silvio Rodríguez y más cercana a la actualidad con Joaquín Sabina. Es católica por herencia, y cree que somos parte de Dios y no podemos desligarnos de lo que significa un ser supremo, pero sí del catolicismo. Prefiere un café americano o un mocca, y ha vivido en Italia, lo más hermoso para ella fue y será el Duomo di Milano, y su tiempo está dedicado enteramente a la cafetería. Esa pasión al servicio de los demás que se trasluce hasta en un su color favorito “Rojo”- responde – y vuelve a decir otra vez “ Rojo hasta el color de la fachada ”

El nombre de “Mixturas” acabo siendo la resurrección de un trabajo que María Elena Rivas hizo para una amiga. El trabajo era acerca de artesanías y acabándose la labor, un blog y algunas hojas guardadas se ciñeron al concepto que se quería. En primer instante, si el nombre había llamado la atención debido a su resonancia en el inconsciente, ya para cuando fuese encontrado por segunda vez, no quedaría duda alguna. Mixturas sería, y así hasta hoy se define el café – bar: una mixtura agradable en la cotidianidad.

La actual cafetería – bar era una casa, y fue vendida por el doctor Santa María. Era oscura, no llegando a tétrica, pero sí a desolada. Poco a poco se comenzó a quitar ventanas, y dejaba de lado su primera apariencia, aunque siempre con la misma entrada angosta, de esto se acuerda muy bien María Elena, porque hasta sus amigos no creían que un camino estrecho daría la mejor impresión. Hoy no es así, resultaba fascinante entrar por ahí.

Por el contrario, un café no puede sobrevivir como negocio enfocado netamente a su rubro, no sucede lo mismo que con las peruanísimas pollerías o las sobrepoblaciones que tienen los chifas desde el mediodía; el café tiene un camino menos vertiginoso en cuanto a consumo. En Trujillo, aún se están conociendo tímidamente las particularidades de una buena cafetería, por eso la apuesta de Mixturas , no solamente de preparar las distintas variedades de café (americano, expreso, pasado, mocca, capuccino) sino que también se apuesta por la comida saludable. El menú otorga desde platos con cerdo, pollo, carnes rojas, pero ofreciendo un nivel de vegetales bastante amplio. También dentro de la carta están las pastas, y las bebidas.

El café es un plus a todo, de lo pasado o lo presente. En mixturas hasta hace algún tiempo se organizaban muestras y exposiciones de pinturas, y conversatorios. Además, coleccionistas han dejado sus pinturas a buen recaudo en la cafetería, existen otros cuadros que sí están en venta, y solo basta dialogar con María Elena, así como se puede leer algunos libros de escritores de la región dedicados a quien entre y desee ahondar en la literatura o poesía. El horario es de 9:30 a.m. a 10: 30 p.m. de lunes a sábado.

Así puede transcurrir una mañana en Mixturas, y de repente con un café en la mano poder encontrar y charlar con María Elena, acerca de todo un poco. De la mixtura de la vida y de los aromas en el café, de las pinturas establecidas correctamente en las paredes, o de lo que el visitante esté dispuesto a preguntar o decir, porque las respuestas en el café estarán a un sorbo de manifestarse.

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NOTA ANTERIOR: CONOCE A LA SEÑORA DE CAO.

Conoce a la Señora de Cao.




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