Opinión | Open Trujillo

FACTOR DE TOLERANCIA CERO.

Por: Michelle Ramírez Odar (Economista).

Michelle

Un contaminante social, altamente preocupante es la corrupción, opacando el lente con el que vemos la vida, haciendo que muchas veces estemos en modo “ver, oír, callar” y si llegamos a tomar acción frente a esto caemos en “pagar con la misma moneda”. Cuando algo nos fastidia somos propensos a actuar defendiendo nuestras creencias y no siempre con una conducta moral. Nuestro código moral se ve violado en situaciones en donde a modo de defensa buscamos proteger a nuestros iguales, actuando sin una pizca de valores sociales.

Cuando alguien comete una acción inmoral, me pregunto si será un exceso de optimismo pensar que no será descubierto, o la corrupción te va dotando de habilidades para ser tan fresco haciendo que te importe poco ser descubierto.

La corrupción te convierte en un agente descarado, logrando desarrollar la inmoralidad a plena luz del día y a vista de todo el pueblo con una sonrisa en la cara, siendo juzgado por muchos en el silencio de sus pensamientos pero no limitado ni sancionado objetivamente por el sistema de justicia poco justo que tristemente tenemos.

Las normas sociales deben estar claras, la sociedad debe manifestarse en contra de todo acto inmoral, siendo coherentes con lo que se pide y actuar de la misma manera. El factor de tolerancia que gradúa la intensidad de actuar frente a situaciones de engaño, delictivas y corruptas, debe ser igual de tajante cuando la acción es de nosotros mismos o en terceros. ¡Tolerancia cero a la corrupción!

ética

Definitivamente, juega un papel muy importante la calidad de leyes que nos rigen, estas deben ser respetables, dignas de ser obedecidas sabiendo que serán cumplidas indiferentemente de a quién se acuse con un acto de corrupción, como diría el economista francés Bastiat: “la ley es la organización colectiva del derecho de legítima defensa.” Y sí, nos tenemos que defender a capa y espada de este gran mal.

El Perú cuenta con la ley N° 27815 “Ley del código de ética de la función publica”, dicha ley debería asegurar que todo servidor público desempeñe sus labores basándose en los principios de respeto, probidad, eficiencia, idoneidad, lealtad y obediencia, justicia y equidad, y lealtad al estado de derecho. De no cumplirse, existen sanciones tales como: amonestación, suspensión, multa de 12 UIT, resolución contractual, despido o destitución.

Si el Estado no tuviera que gastar por ejemplo en implementación de cárceles para sancionar todos los actos delictivos e inmorales, ese dinero sería destinado para cosas que realmente valen la pena y generarían ganancias a mediano plazo al país: ¡infraestructura!, ¡educación!, ¡salud!… Mejoras cualitativas generarán mejoras cuantitativas, el mundo entero tendría un mejor concepto de los peruanos. Todos ganamos si erradicamos los actos inmorales de nuestra vida, a menor corrupción mayor desarrollo y más crecimiento ¡Mayor prosperidad y menos pobreza!

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En Emisión.




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