Opinión | Open Trujillo

GOBIERNO CONDUCTUAL.

La columna.
Por: Michelle Ramirez

Michelle

¿Cómo formular políticas públicas para reducir la pobreza si no se sabe qué es lo que pasa por la mente de una persona en esa condición? ¿Cómo pretender una alta recaudación de impuestos si se desconoce cuáles podrían ser las motivaciones de los agentes económicos para declarar? ¿Cómo aumentar el consumo de micronutrientes que proporciona el estado, si las madres no lo perciben como beneficio? ¿Cómo un hacedor de políticas puede tomar una decisión si no es consciente de sus propios sesgos y heurísticos?

Teniendo en cuenta interrogantes como las anteriores, que ponen en incertidumbre las políticas sociales, son muchos los países que vienen implementando las ciencias del comportamiento para el diseño de intervenciones sociales. Un gran paso para formular políticas sustentadas en comportamiento humano es entender el contexto actual, para determinar la mejor estrategia dentro de una intervención.

Conocer hábitos, rutinas, patrones morales, percepciones y perjuicios ayudaría a la formulación del problema que se desea solucionar.

Los hacedores de políticas tienen que manejar un plan de trabajo sustentado en cómo se comporta su sociedad y hacia dónde esperan llevarla. La Implementación de un Nudge (pequeños empujones) ayudaría a direccionar y motivar a realizar un comportamiento deseado y saludable.

El gobierno debe crear marcos de arquitectura de decisiones, que ayuden a las personas a tomar mejores decisiones, sin restringir su comportamiento. Porque las personas muchas veces creemos que nuestras decisiones son racionales, cuando la gran parte de estas son automáticas.

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