Revista | Open Trujillo

LA ERA PLATEADA DE LA SELECCIÓN.

Sudor, batalla, alegría, lágrimas y satisfacción peruana en los juegos olímpicos de Seúl 88.

Por: Erika Rojas

Como una ola indecisa que va y viene, la pelota y las emociones se sentían a nivel cardiaco en la cancha, cuando Perú disputaba la final olímpica con la Unión Soviética en un juego ardiente que derretía en ansias a los espectadores viendo a las voleibolistas luchar olímpicamente al ritmo de los grandes países, acercándose cada vez al oro y la victoria anhelada.

La esencia del Perú latía en ese equipo bicolor pluricultural que miraba hacia la gran cúspide del triunfo deportivo, tantas razas, tantos colores, tantas sensaciones que despertó por primera vez un deporte colectivo en Perú y se ubicó en el primer plano mundial de los dioses atléticos.

Un coreano, el entrenador Man Bok Park, que apenas pronunciaba la “R”, fue capaz de lograr que las voleibolistas peruanas trascendieran la barrera utópica del éxito dirigiendo a la selección de vóley peruana a un nivel mundial.

Luego de debutar el partido con Brasil con una victoria de 3-0, triunfando ante China por 3-2 y derrotando a Estados Unidos con el mismo marcador, el equipo peruano logró alcanzar la semifinal superando en un 3-2 a Japón, a solo un paso del verdadero contrincante.

Con estas 4 conquistas, la selección de vóley femenino peruana conformado por Alejandra de la Guerra, Cecilia Tait, Cenaida Uribe, Denisse Fajardo, Gabriela Pérez del Solar, Gina Torrealva, Katherine Horny, Luisa Cervera, Miriam Gallardo, Natalia Málaga, Patricia Solis, Rosa García y Sonia Heredia, logró posicionarse en la gran final de esta contienda histórica.

El 29 de septiembre de 1988, en el Estadio Olímpico de Seúl (Corea del Sur) ante la presencia de más de 150 países, el Perú se enfrentó ante la Unión soviética en una contienda deportiva que parecía ser favorecedora para nuestro país pero que finalmente la ganó el equipo soviético con un marcador de 3-2, haciéndose acreedores a la medalla de oro.

Perú se llevó la medalla de plata y China quedó en tercer lugar con la medalla de bronce.

Aquellas diosas de la net por primera vez en la historia peruana alzaron el rostro “cholo” y llenaron los ojos de llanto, de puro orgullo, erizaron la piel como cuando nos enamoramos, fue amor al país, a nuestra raza; abrieron nuestras alas incentivándonos a elevarnos más alto que en ese entonces.

Ese día no fue el oro, pero ¡GANAMOS VALENTÍA!

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LA AVIACIÓN CIVIL




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