Revista | Open Trujillo

LA IMBORRABLE PESADILLA DE LIMA

El sismo de 8,1 grados sometió a la “Ciudad de los Reyes” durante 45 segundos eternos.

Por: Erika Rojas

Sucumbía la tierra protagonizando caos, como cuando el Apocalipsis describe la ira de Dios vertiéndose al mundo. Lima decayó extraordinaria y ferozmente ante uno de los más devastadores sismos que registró su historia.

El 17 de octubre de 1966, a las 4:41 pm aproximadamente, mientras la población realizaba sus labores con total normalidad, un terremoto de 8,2 grados asaltó el departamento de Lima; las paredes se remecían y rompían como olas los vidrios de las ventanas, todo se desmoronaba, todo se movía, el suelo se tragaba todo lo que yacía sobre él.

La trágica escena catastrófica sometió a la “Ciudad de los Reyes” protagonizando una escena temible durante 45 segundos incesantes.

El epicentro de este suceso estuvo en Huacho (capital de la provincia de Huaura) a 40 kilómetros mar adentro de su playa.

Tras el terremoto, un tsunami de intensidad moderada inundó el distrito de La Punta, Chimbote y San Juan. Cerca de 100 muertes, 258 mil damnificados y mil millones de soles en pérdidas materiales dejó el impactante desastre.

Aquel sismo significó el inicio de una cadena de 3 movimientos telúricos trágicos y dramáticos que siguieron en los siguientes 4 años. El más conocido es la desaparición de Yungay en 1970.

Un recuerdo funesto, gris por la polvareda que los edificios dejaron al consumarse. Un lapso de 45 segundos de un recuerdo eterno para los limeños.

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“IMPROMPTUS”




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