Revista | Open Trujillo
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LA MOVIDA CULTURAL EN TRUJILLO 

TRATÁNDOSE DE TODO
OPINIÓN
Jesús Escamilo
21 MAY 2017
 
Foto: trujillodi.pe

Pocas evidencias son tan diáfanas para llegar a una colosal conclusión, y si uno apunta más nombres en el papel se dará cuenta que lejos de fanatismos y utopías, que Trujillo, la ciudad que conocemos como la resplandeciente ciudad de la primavera, es también desde hace mucho TIEMPO un punto céntrico de la cultura en el Perú. Tal convergencia parece atrapar a la ciudad hasta el día hoy, valgan verdades y cuestionamientos, hoy la mirada es más tímida, pero no deja de ser un golpe artístico a la rutina que incorpora la sociedad.

Además, por qué contradecirnos históricamente, si por estas mismas calles donde hoy camínanos también lo hacía “La bohemia de Trujillo” conocida más adelante como “Grupo Norte” César Vallejo, Antenor Orrego, Alcides Spelucín, Víctor Raúl Haya de la Torre, y los mismos Ciro Alegría y Julio Garrido Malaver, son algunos de los primeros nombres que albergaron la vena artística y cultural en esta ciudad.

Sin duda entre los años que van de 1915 a 1930 se concentró la futura herencia cultural, pero no quedó ahí, años más adelante, en los 50 se creó el grupo “Trilce” promovido por Teodoro Rivero-Ayllón (Ascope 1933) y lo acompañaban literatos, y artistas plásticos como Gerardo Chávez, Magno Holguín y Armando Reyes.

También valdría decir que, por esos mismos años, la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía establecida y fundada por el poeta Marco Antonio Corcuera, y en un primer momento de estancia en Lima, se mudaría a Trujillo. Junto a la conmoración de los diez años de la revista surge la idea del CONCURSO Poeta Joven del Perú, en donde exponentes poéticos destacarían por su propia voz.

FUE el caso de los poetas trujillanos José Watanabe, Laredo (poeta joven 1970), Beethoven Medina (segundo puesto 1980) el casagrandino David Novoa Jiménez (poeta joven 1990) y Manuel Medina (mención honrosa 1999).

De esta forma se configura década tras década la movida cultural en Trujillo, entre artistas plásticos, pintores, poetas, escritores, músicos, y una ciudad que, de forma alguna, y sin remediar ha sabido construir su propia arquitectura y costumbres, y desde luego su forma de hablar. Y de repente es hasta condenable someter que en pocos párrafos concilien otros nombres, grupos, o lugares de la misma ciudad, que con destacamento son fidedignos emblemas del suceder cultural. Pero es más detestable no hacer nada en aporte para la cultura.

Hoy Trujillo mismo aporta desde todos sus hemisferios brotes de una metrópolis que desea un cambio. Las excusas están de más. Y aunque el contraste de la lucha es evidente, corrupción instaurada en el gobierno, y el discurso progresivo de los medios que sirven para digerir un pseudo entretenimiento calcinando al raciocinio individual y colectivo; también tenemos la contraparte.

Cada día vemos que se desarrollan más conversatorios (“César Vallejo. Corresponsal de prensa: Antología de crónicas y artículos”, ” Antropoceno”) recitales de poesía, propia y en homenaje (“La abolición de la muerte -Homenaje a la poesía peruana del siglo XX” y “Leyendo mi poema favorito”) muestras de arte : fotográficas y pinturas ( “Interverzión” “La bohemia en Trujillo ,100 años”) además de charlas musicales , obras de teatro , proyecciones de películas, etc. . Dicho de otro modo, no es que estemos muy lejos de ser una gran ciudad cultural, las actividades están ahí, los mismos promotores, público y lugares seguirán cobijando con anhelo la noble práctica de llamarte e invitarte por todos los medios posibles, sin embargo, una ciudad y un pueblo es amado, siempre por su libertad de escoger, sea esto para bien o para mal.




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