Revista | Open Trujillo

LA REBELIÓN FEMENINA

La violencia de género altera el orden social e impide el desarrollo humano.

Por: Erika Rojas

Como las hojas de árboles, abrazados por el otoño, caen desde lo más alto con delicado color rosa; como pétalos marchitos caen las hojas cuando la helada las sorprende.

La violencia de género es un tema que se ramifica y altera el orden social, en el que los hijos también son víctimas al presenciar ese acto degradante que no solo se expresa físicamente sino que afecta todos los ámbitos del bienestar personal, como el sustento económico, la salud psicológica, entre otros.

El 25 de noviembre de cada año se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer desde hace 57 años. Conmemorando el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal en 1960 la ONU instauró este día que fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1999 por el que 60 países apoyaron la iniciativa.

En las agresiones de gran magnitud, el género femenino ha encontrado una oportunidad para alzar la voz y liberarse de la opresión masculina. Una de las grandes revoluciones contra la violencia de género fue la Campaña “Ni Una Menos”, un movimiento feminista que ha tenido presencia internacional.

La convocatoria de esta campaña, en Perú, se inició a mediados de julio del 2016 a consecuencia de sentencias emitidas en casos emblemáticos: Lady Guillén (2012) y Arlette Contreras (2015). Se divulgó y viralizó por la red social de Facebook y se ejecutó con una marcha multitudinaria el 13 de agosto del mismo año.

Sin embargo, tras de la asombrosa presencia que tuvo el movimiento, los medios de comunicación presentaban un “efecto rebote”, que ofrecía una perspectiva, en la que se aprecia un incremento desconcertante en las cifras de muertes, maltratos y violaciones a mujeres por parte de un varón.

¿Pero en realidad, la campaña tuvo tal efecto contrario? Por supuesto que no. La protesta feminista no hizo que aumentaran las agresiones, la razón de la creciente cifra de mujeres agredidas fue por el aumento de víctimas que sacaron a la luz la violencia que sufrían.

Lo que sucedió es que muchas féminas luego de denunciar el abuso se arrepentían y regresaban a convivir con su agresor lo que posibilitó que la ira de este aumentara y fueran asesinadas, pero la campaña sí logró implantar la ideología de independencia femenina.

En los primeros artículos de la Constitución Política del Perú (1993) se tipifica la protección de la persona como ser humano sin diferenciar los aspectos que los distinguen, asegurando su bienestar integral como “el fin supremo de la sociedad y el Estado”.

Esta epidemia que interpreta el estilo de vida patriarcal antiguo se ha convertido en uno de los temas de debate internacional adquiriendo prioridad en las agendas de las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos.

La violencia contra la mujer es un problema social de desigualdad de derechos de género que viene tallada por los paradigmas culturales sustentándose en el sexo de los individuos, dotándolos de roles transmisibles a posteriores generaciones.

El cambio social se da cuando se rompen los paradigmas y el pensamiento feminista está logrando cambiar una tradición milenaria que obstaculizaba el desarrollo personal y goce de los beneficios sociales a los que todo ser humano tiene derecho.

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