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PARTE DE ESTA SOCIEDAD: la agonía de la lectura

Por: Jesús Escamilo
Diseño: Estefanny Gonzáles

Hoy en medio de declaraciones insólitas por parte del congresista Bienvenido Ramírez, agendas que manifiestan día a día la corrupción con que se manejaba el país, anuncios que relanzan premios nacionales de literatura, y cifras tristes y escandalosas que nos ubican en el escalafón como uno de los países que menos lee, 0.86 libros en doce meses, se celebró el día internacional del libro. Dicha celebración conmemora además las muertes, según el calendario Juliano, del dramaturgo y poeta británico William Shakespeare (1616) , del Inca Garcilaso de la Vega, escritor e historiador peruano (1616 ) y del escritor de Don Quijote de La Mancha , Miguel de Cervantes Saavedra (1616) , también por otro lado el nacimiento de Vladimir Navokov , escritor ruso de obras como Lolita y Pálido fuego ( 1899) , entre otros acontecimientos ligados al 23 de Abril.

Sin embargo, no sería hasta 1995 que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) cubriría esta fecha de forma mundial y alcanzaría a más de 100 países.

De un tiempo a esta parte han pasado 22 años, y ahora parece que el Perú y su relación con la lectura se resquebraja velozmente. Hacinados en una sociedad ligada al seudoespectaculo y sobrevaloración de la percepción, una noticia recogida del diario Perú 21, el 8 de noviembre del 2016, da cuentas que decía que una encuesta nacional realizada por el Instituto de Opinión Pública (IOP) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) que los peruanos leen en promedio unos 3.3 libros al año, siendo la encuesta realizada en setiembre del 2015, además 24.4% de los peruanos lee solo una vez al mes y el 23.9% lo hace una o dos veces por semana. A esta situación habría que sumarle alcances positivos para con la cultura en el país , Alejandro Neyra, escritor de varias novelas y diplomático ejerce el cargo de Director de la Biblioteca Nacional desde principios de este mes y se suma a la gestión del Ministerio de Cultura liderada por parte de Salvador del Solar.

Así se pinta el escenario cultural, que tiene a la lectura como el hijo menor de una familia que sobrevive solo con lo necesario y hasta menos.

Independientemente de todo el contexto actual, se debe también reconocer en un día como hoy, la prolija pluma con la que el Perú ha sabido bordear la más alta literatura, ahí está Mario Vargas Llosa, premio nobel de literatura, el galardón más grande entre las letras. También lo están otros autores como el caso del flaco y empedernido fumador, Julio Ramón Ribeyro, quien con sus cuentos nos acerca a nuestra realidad de manera tierna y voraz. Quién no escuchó alguna vez de ese chancho llamado pascual que se devoró un perro y de Don Santos, que no solo era dueño de una pierna de palo, sino también de las mayores canalladas. Faltaría mencionar a Bryce Echenique y su obra Un mundo para Julius, pasar también por el Huerto de mi amada y resaltar sus Antimemorias . Por otro lado, un José María Arguedas escribiría entre sus diarios siendo del Zorro de Arriba y Zorro de Abajo, las más sentidas palabras que se rehúsan a morir, aunque su escritor sí lo haya hecho.

Por otra parte, igual de importante están la poesía peruana, desde Vallejo y su innovación con el lenguaje poético, esa forma desconocida hasta entonces de decir las cosas, que luego irrumpe para que otros poetas hagan lo mismo. Basta querer nombrar a un poeta peruano y un abanico de proximidades muy distintas se forman, Carlos Oquendo de Amat con su poemario cinco metros de poemas o el caso de Javier Heraud , muerto a los 21 años de edad , siendo ganador del premio ” El poeta joven del Perú” que comparte con el César Calvo. El caso de movimientos poéticos como Hora Zero en donde Enrique Verastegui, Jorge Pimentel, Juan Ramírez Ruíz , Tulio Mora , entre otros , y que durante los años 70 consolidan una obra envidiable dentro de los canones literarios en el continente . Más aún cuando voces de mujeres se introducen en el arte de la poesía: Blanca Varela, Carmen Ollé y una María Emilia Cornejo, que se suicida en 1972, a los 23 años . Más adelante poetas como Rosella Di Paolo, Giovana Pollarolo, Victoria Guerrero y Magda Portal llevarían su propia voz a la poesía.

Por estos lares la figura de un laredino convertiría a Trujillo en un punto de atención, Jóse Watanabe rodeado de los recuerdos de su infancia escribiría escenas pocos comunes dentro de la obra poética peruana, además de ser letrista de Rock y guionista cine . Del mismo modo que se puede mencionar a los poetas, novelistas y cuentistas anteriores, uno puede abrir una puerta y ver entrar a más escritores , y sin duda acariciar presenciar a Eielson, caer en las palabras de Cisneros , o llorar con El Caballero Carmelo o Los Perros Hambrientos , y específicamente preguntarse si la lista de nombres es tan larga , por qué hoy en día nos hemos olvidado de nuestro propia cultura que está amalgamada al arte y el oficio , para bien o para mal , de escribir y no ser leído.




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