Revista | Open Trujillo
carta_0

¿QUIÉN DIRÍA? SIEMPRE SERÁS MAMÁ.

Por: Jesús Escamilo
Foto: Lizeth Castro.Tv

Una de las festividades más grandes del año se celebra cada segundo domingo de mayo. El día de la madre suele convertirse en una fecha propicia para agradecer y rememorar el significado que solo una madre puede darle a la vida de sus hijos, pero en este panorama valdría preguntarse si es suficiente lo que hacemos para agradecer a ese ser que nos dio la vida, y la respuesta claramente es No.

Todo agradecimiento está fuera de alcance del hecho mismo, y bien se sabe que a comparación de otros favores o solicitudes que se nos brindan, el de mamá nunca busca un beneficio para ella, sino que lo busca para sus propios hijos.

De pronto si uno escarba y convierte un minuto de su tiempo en una pesquisa, encontrará en su memoria la imagen fervorosa y tozuda de esa señora que veíamos llenarse de cabellos blancos mientras nosotros chiquillos aún jugábamos a descubrir el mundo. Incluso quién fuese la primera persona que vimos al nacer esperábamos que sea la última en ver antes de irnos a dormir, y claro está, esto se nos daba muy bien cuando éramos niños, ya de grandes, entrados cronológicamente en la juventud no esperábamos las caricias, la voz o la mirada de mamá; sólo nos dejábamos llevar por nuestra vida y algunos otros problemas.

Más adelante el trámite seguiría así, la edad, la rutina, el trabajo o la universidad, ocupaban más tiempo en nuestra vida. Pero mamá estaba ahí, nunca se fue, no dejo de ser madre y en algunos casos hasta hizo la tarea de padre, supliendo con alternancia palabras o consejos que no conocía. A veces en verano ya no solía ir a la playa, en invierno era la primera en levantarse y la última en cerrar los ojos en casa, cuando se enfermaba parecía que toda enfermedad no era suficientemente para llevarla a cama, y aún atendía todos los días a sus hijos, a los amigos de sus hijos cuando llegaban a casa, hasta los problemas de sus hijos eran los suyos.

¿Quién te hubiese dicho en lo que te metiste? Y aquí estás, a punto de celebrar otro día, con toda clase de hijo como te decían las abuelas, sin embargo, le hiciste frente a todo. Y nosotros los hijos aún no sabemos darte las gracias: Mamá.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *