Revista | Open Trujillo

Se llama Ariel.

Por: Perla Callirgos

Cuando era pequeño lo patearon y le fracturaron la mandíbula, su familia humana lo llevó a la veterinaria y pidieron que lo duerman. El médico les explicó que operándolo volvería a ser un gato normal pero se negaron a pagar la operación.

El veterinario lo sedó y dijo que ya lo había dormido, entonces esta gente se fue sin llevarse siquiera el cuerpecito. A las pocas horas llegué por la veterinaria y el doctor me explicó el caso.

Lo operó al día siguiente y lo mantuvo bajo sus cuidados mientras se recuperaba. Luego dejó la veterinaria y me lo traje unos días a casa, mientras le buscaba un buen hogar. Hoy volví a ver que Ariel es el gato más normal, querido y cuidado del mundo.

Vive poco más de dos años en una hermosa casona trujillana junto a otro feliz gato y hoy subido en la baranda donde tanto le gusta estar, me dejó fotografiarlo.

Todos podemos cambiar una vida y Ariel es un ejemplo de ello, me siento feliz por el.

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Eterno silencio




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