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Trujillo Cuna del Pisco

Gracias a los agricultores de Cascas y a las empresas del proyecto de irrigación CHAVIMOCHIC, nuevamente se empieza a cultivar uva y elaborar pisco en la región La Libertad. Por esto, no puedo dejar de recordar a los pioneros de la producción vitivinícola. Presento ahora, el avance de una investigación que venimos realizando sobre el comercio de vinos y aguardientes en nuestra región. Con la fundación de la Villa de Trujillo en 1534, los primeros vecinos sembraron plantas de Castilla.

Rodrigo Lozano en una probanza de méritos y servicios, decía con orgullo que fue el primero en levantar su casa y sembrar plantas de Castilla. ¿Acaso entre estos primeros cultígenos estuvo la vid? No lo sabemos, pero hacia la década del 50 del siglo XVI, según el cronista Pedro Cieza de León, había viñas en los valles de la costa desde San Miguel hasta Ica y también en los valles serranos de las regiones de Cusco y Huamanga.

En Trujillo, hacia 1550 muchos vecinos a quienes anteriormente se les habían repartido solares, construyeron Viñas en vez de levantar sus casas, estas eran regadas con agua de las acequias de uso doméstico. Ello motivó la queja del Cabildo y el 9 de enero de 1551 prohibió el riego de las viñas de día, so pena de 20 pesos y 30 pesos para los reincidentes. La Ordenanza fue confirmada por el virrey D. Antonio de Mendoza el 2 de marzo de 1552.

Existían viñas también en los alrededores de la ciudad, por ejemplo el herrero portugués, Alvaro López, tenía “un cercado viña y huerta junto a la ciudad” que vendió en 1565 al Lic. Fabrizio de Godoy. La viña había pertenecido al vecino fundador Rodrigo Lozano Aunque el cultígeno principal era el trigo, la harina era un producto de exportación hacia Panamá y Guayaquil, en aquella época no fue inconveniente a que paralelamente se cultivara vid, iniciándose así una modesta industria vitivinícola.

En la hacienda Licapa se sembraba trigo, incluso poseía un molino, pero tenía además un “lagar y presillo” que por lo menos funcionó hasta 1626. Su producción era colocada en Trujillo, pues en 1582 el hacendado Blas Juárez vendía 16 botijas de vino de Licapa. También se dieron casos de que alguna hacienda estuvo destinada .a viñedo, como fue el caso de la llamada San Jorge, ubicada cerca de Chérrepe. El inventario de bienes menciona: “bodega y lagar y vasijas e los demás pertrechos del servicio de la dha bodega y más todas las herramientas y aperos y peltrechos de la labor”. Pues allí se elaboraban vinos. Sin embargo, nos preguntamos: ¿también se elaboraba aguardiente? Si bien Lorenzo Huertas en un pormenorizado estudio sobre el pisco, refiere que “no se sabe quién fue el primero que trajo una paila de aguardiente y se puso a destilar mostos y vinos”. Después de un seguimiento minucioso de la información notarial de lca y Moquegua, Huertas halla el testamento de Pedro Manuel, griego, morador de la villa de Valverde de Ica realizado en 1613.

En él menciona entre sus bienes 30 tinajas de aguardiente y una “caldera grande de cobre de sacar aguardiente”, prueba irrefutable de su producción en Ica por esta época. Pero en Trujillo su producción fue aún más temprana. Hemos encontrado en el Archivo General de la Nación (Lima) un expediente en causas ordinarias del siglo XVI que trae inserto testamento de uno de los pioneros de la fabricación de aguardiente, Diego de Olivares. Nacido en la villa de Olivares, Valladolid (España), desconocemos cuándo llegó, pero a la fecha de su muerte en 1570, estaba muy bien asentado, pues el inventario de bienes post-mortem nos indica que tuvo buen caudal, mencionándose entre ellos “una olla de cobre con su instrumento de sacar aguardiente”. Concluimos entonces, afirmando que hubo elaboración de pisco, o aguardiente de uva, en Trujillo antes que en otras regiones. Pero en el siglo XVIII todo había acabado, no había producción de vinos ni aguardientes en la región.

Si bien el minucioso Feijoó en su Relación descriptiva de la Provincia de Trujillo refiere que existían huertas de uva de distintas calidades, estos fructificaban cada tres años. Por este atraso los hacendados abandonaron los parrales: “… por esta causa no hay haciendas de vinos y aguardientes y una o dos que se han formado, se hallan del todo perdidas… así estos efectos vienen de los valles de Pisco, Nasca e lca, …”. Cuando el autor enumera las haciendas y lo que producen, recuerda la viña de Merino ubicada en el valle de Chicama cerca de Tulape, tenía 215 fanegadas, y que antiguamente fabricó vino y aguardiente, “pero que ahora estaba desierta y despoblada”.

Todavía falta mucho por ver, tenemos que revisar más fuentes, explicar la causa de la alteración de los parrales, apuntar hacia la perspectiva de la historia ambiental para ver qué fue lo que ocurrió, y qué pasó nuevamente en el siglo XIX. La tarea es ardua pero continuaremos. A partir de los datos que tenemos, dada la antigüedad de los viñedos y de los instrumentos utilizados fabricación de aguardiente de uva, bien podríamos sugerir que Trujillo fue cuna del pisco.

POR: JUAN CASTAÑEDA MURGA




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