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VALLEJO Y NERUDA AMISTAD SINCERA

Por: Marino Lavado

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Dos amigos, tan humanos y sensibles. Ambos tienen un origen común, los ambientes rurales. Vallejo nació en el pueblito andino de Santiago de Chuco, por ese entonces perteneciente a la provincia de Huamachuco. Hoy es un pueblo de calles tranquilas, de gente amable y de paisajes impresionantes. La experiencia vivida en Santiago de Chuco y Huamachuco le marcaría para siempre, hizo del ambiente rural, de las experiencias más sencillas y comunes una dimensión universal.

Neruda por su lado nació en Parral un ambiente rural perteneciente a la Región del Maule, Chile. “Quien no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta. De aquellas tierras, de aquel barro, de aquel silencio, he salido yo a andar, a cantar por el mundo”. Así se refería el poeta chileno a su lugar de origen. En otra parte del libro “Confieso que he Vivido” dice: “Frente a mi casa, la calle se convirtió en un inmenso mar de lodo. A través de la lluvia veo por la ventana que una carreta se ha empantanado en medio de la calle. Un campesino, con manta de castilla negra, hostiga a los bueyes que no pueden más entre la lluvia y el barro”

Vallejo por su lado, en la mayoría de su poesía aparece su natal Santiago. Acá uno de ellos.
Vierte el humo doméstico en la aurora su sabor a rastrojo/ y canta, haciendo leña/ la pastora un salvaje aleluya! Sepia y rojo.
Humo de la cocina/ aperitivo de gesta en este bravo amanecer/ El último lucero fugitivo lo bebe/ y, ebrio ya de su dulzor/ ¡oh celeste zagal trasnochador! se duerme entre un jirón de rosicler.

Ambos escritores se nutrieron de la vida sufrida del poblador americano, pero deberían salir fuera para hacer presencia en el Mundo. Vallejo fue a Europa, no ha cumplir misiones diplomáticas, sino a conocer el convulsionado clima político y a nutrirse de la vida cultural de la ciudad Luz, Rusia y España. Pero también se dice que iba escapando de la persecución. En cambio, Neruda había sido nombrado Cónsul de Rangún.

Es en la ciudad parisina donde ocurriría el encuentro. Dicho encuentro Neruda lo describe así: “Por esos días conocí a César Vallejo, el gran cholo; poeta de poesía arrugada, difícil al tacto como piel selvática, pero poesía grandiosa, de dimensiones sobrehumanas”.

Años después, nuevamente volverían a coincidir en la ciudad Luz, ahí la amistad se afianzó. En el encuentro inicial Vallejo se había molestado ante la reacción intempestiva de Neruda frente al elogio de Vallejo, al llamarle el Poeta más grande de todos los poetas y que solo podía ser comparado con Rubén Darío. Pero, lo que es notorio es los caracteres opuestos. A Neruda le gustaba tomar del pelo a los demás, tenía más chispa que nuestro poeta peruano.

Vallejo y Neruda en Madrid.

II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura; España, 1937. Aparecen al extremo César Vallejo y de cuclillas Pablo Neruda.

Neruda describe una cualidad del vallejo alegre, característica poco conocida, cuenta que lo vio muchas veces reír y dar saltos escolares. Además, otro aspecto que destaca Neruda de Vallejo es la vanidad: “Vanidoso como todos los poetas, le gustaba que le hablaran así de sus rasgos aborígenes. Alzaba la cabeza para que yo la admirara y me decía: –Tengo algo, ¿verdad? –y luego se reía sigilosamente de sí mismo”. Pero es la vanidad respecto a su origen, a su raza. Un hombre orgulloso de esa raza india a la que siempre trató de defenderla y dignificarla.

Ambos abrazaron ideas comunes: El Socialismo. Vallejo en su libro “El Arte y la Revolución” lo describe como un movimiento nunca antes visto en la historia de la humanidad y que representa la esperanza de los oprimidos sobre la faz de la tierra.

Muchos han criticado la descripción que Neruda hace de Vallejo, que aparentemente es despectiva, pero creo que eran dos amigos sinceros que se decían las cosas directamente. El cariño que el chileno tenía por el peruano se refleja en las poesías dedicadas.
…un día te verás en el centro de tu patria/ insurrecto, viviente/ cristal de tu cristal/ fuego en tu fuego rayo de piedra púrpura.

En otra poesía Neruda dice:
El, en el territorio de su muerte/ con sus obras cumplidas/ y yo con mis trabajos somos sólo dos pobres carpinteros con derecho al honor entre nosotros/ con derecho a la muerte y a la vida.

Es así como dos carpinteros, obreros del saber y la sensibilidad humana pasaron a la eternidad. Dos amigos de amistad franca que el tiempo se encargó de ubicarlos en el parnaso de las letras universales. Dos poetas que seguiremos escudriñando en sus escritos y siempre encontraremos un motivo para sentir el amor como un sentimiento universal.

En Santiago de Chuco y en Parral seguirá lloviendo, la lluvia austral y la lluvia andina seguirán mojando, enverdeciendo los campos. Esas largas agujas que describe Neruda seguirán perforando los campos y alumbrando nuevas esperanzas.

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NOTA ANTERIOR: EN EMISIÓN. DISEÑO GRÁFICO.

En Emisión.




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