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MÁQUINA DE ARCILLA. CAÍDA.

La máquina de arcilla, legendaria escultura de Emilio Rodríguez Larraín realizada para la III Bienal de Arte de Trujillo entre 1987 y 1988, persistió en el tiempo a pesar de haber sido abandonada a su suerte por las autoridades.


Por: Daniel Inga

Este trabajo del artista surgió como un encargo de los organizadores de la Bienal con la idea de producir una intervención de carácter permanente. La estructura de adobe está compuesta de siete cubos, de los que nacen siete muros perpendiculares a estos. La construcción contiene reminiscencias de las estructuras precolombinas y también guarda relaciones formales con las ladrilleras que pueden encontrarse a lo largo de la costa del Perú.

El deterioro y el abandono de este emblema del «land art» fue, sin embargo, evidente por más de treinta años. A pesar del esfuerzo de iniciativas independientes, surgidas de gestores culturales, para declarar a La máquina de arcilla de interés nacional y de esta forma protegerla del vandalismo, la basura y la letrina en que se había convertido, los trámites no prosperaron registrándose hoy su destrucción irreversible.


Foto: Lamula.pe

Con la destrucción de La máquina de arcilla, elaborada con la técnica denominada tapial costeño, se pierde un valioso legado de nuestro patrimonio artístico, una obra de arte monumental frente al mar de Huanchaco; se confirma, además, el nulo interés de las autoridades peruanas y de la misma ciudadanía en preservar el arte que surge de los artistas y creadores.

Según indica el artista y fotógrafo José Orrillo Puga en sus redes sociales, este es un atentado que inició en enero de 2018, cuando, luego de décadas de abandono, uno de los bloques de la escultura original fue destruido con un cargador frontal durante la habilitación de los terrenos aledaños para la visita del Papa Francisco.


Foto: Lamula.pe

Además, señala en la zona existen huellas que evidenciarían un reciente uso de maquinaria que habría terminado con una obra de arte de primer nivel y referente histórico del land art, que en otras latitudes sería valorada, estudiada y preservada para las futuras generaciones.

¿Quién se hace responsable de este atentado cultural? ¿Hasta cuándo la impunidad y el silencio de nuestras autoridades? Que la destrucción de La máquina de arcilla sacuda conciencias, no es posible vivir de espaldas al arte y sus manifestaciones, a nuestra historia.

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